Contar con un análisis de la situación en relación con la normativa vigente.
Evitar la imposición de sanciones, costes legales y responsabilidades
Aumentar la confianza con respecto a sus clientes.
Incrementar la coherencia en las actuaciones de la organización en el tratamiento de una información que forma parte esencial de sus activos.
En definitiva, permite establecer el primer elemento para alcanzar una cultura de la seguridad y una excelencia en el tratamiento de la información en todos sus procesos de negocio.

